Hoy, me odié porque no
supe retenerlo. Me odié por ser boba. Con lo fácil que es retener a un hombre,
o a cualquiera, drogas y cuerditas, nada más. Pero en el momento no se me
ocurrió, porque le amaba.
Hoy, me odié porque él
está con otra, que está más flaca que yo. Qué estúpida, con lo fácil que es
perder peso, sólo tenía que dejarme morir un poquito y él se hubiera quedado
conmigo. Cómo me odio por no haberlo pensado antes.
Hoy me odié porque se lo
dije: ¡necesito odiarte! En lugar de matarlo con mi indiferencia... pero
tampoco lo quiero matar, no así, figuradamente, y también me odié por eso.
Hoy me odié porque
todavía me importa. Porque todavía pienso que el mundo sería más aburrido sin
él. ¿Qué estaría haciendo yo ahora si él no estuviera en este mundo? Tal vez lo
mismo que vos que lees esto, odiarme por hacerte perder el tiempo.