dimecres, 13 de maig del 2009

Semana II

Guayaquil, miércoles 13 de mayo de 2009.

En la casa de los Jiménez-Plaza el ritmo del día a día no da tregua. Mientras, yo he empezado perfilar lo que aparentemente será mi rutina en las 6 próximas semanas. En la asociación sigo yendo algunas mañanas a echar una mano en la oficina, aunque de momento no parezca que les haga mucha falta. Cada vez hago menos horas y la mayoría las paso leyendo manuales de capacitación que voy encontrando. Pero no me quejo, aunque no me gusta sentir que estoy perdiendo allá el tiempo al menos tampoco termino el día reventada. Me deja el suficiente tiempo libre como para dedicarme a otras actividades lúdicas, como es el caso, esta semana, del Festival de Cine Documental EDOC. Se trata, como el propio nombre describe muy bien, de un festival de documentales sobre distintas temáticas donde el factor común que los une suele ser la denuncia de la violación de los Derechos Humanos, aunque también se encuentran trabajos que “simplemente” nos quieren mostrar el mundo y el punto de vista de que tienen de éste esas otras culturas con las que a regañadientes compartimos el planeta y que la mayor parte del tiempo nos esforzamos por ignorar, salvo cuando se trata de adquirir a un nada módico precio algún artículo de decoración que nos hace ver estéticamente comprometidos con el planeta.
También ayer hice mi primera clase de bailes tropicales, o caribeños, o lo que sean. Lo pasé muy bien, me reí mucho, porque por suerte tengo mucho sentido del humor cuando se trata de reírme de mis limitaciones en el arte de coordinar lo que mi mente ordena a mis apéndices, lo que mis articulaciones interpretan y son capaces de hacer, y la música que suena. Nada fácil... En la clase hay unos 4 alumnos más, de entre 13 años y 18 calculo yo. Además de 3 profesor@s, uno por cada modalidad, muy agradables y pacientes. Para ser la primera vez en mi vida que bailaba algo así creo que no lo hice tan mal, aunque se me hizo evidente que lo mio con el baile no es un talento innato.
Además ayer (fue un martes muy largo) fui a mi primer “Martes de la pizza” con el grupo de Couchsurfing de Guayaquil. Son un grupo muy agradable y sorprendentemente activo para lo pequeño que es. Cenamos en el Master Pizza (típico restaurante de estilo Telepi) y luego tomamos una copa y bailoteamos un rato. Nos despedimos de Markus, que hoy se marchó para Perú y con quien espero volver a encontrarme, ya sea en Bs As o en Barcelona haciendo realidad sus planes, le deseo toda la suerte del mundo en su viaje.
Hoy toca miércoles de relax. Mañanita en la casa y tarde en el cine del MAAC, disfrutando del aire acondicionado y de la programación del EDOC.

De salud bien, de ánimo también.

2 comentaris:

  1. vaya, me alegro de todo lo que haces y que lo disfrutes,yo tambien disfruto leyendo tus comentarios,espero que en el baile no hayas heredado la gracia de tu madre,porque......bueno un abrazo ,a pasarlo genial.

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  2. ^_^ jo mami, pues no sé yo qué decir respecto de lo del baile...creo que lo he heredado tanto de mi madre como de mi querido padre! te quiero mami!!!!

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