dilluns, 5 d’abril del 2010

De sensaciones.

Montevideo, 3 de abril de 2010.


Hace un tiempo, básicamente desde que se cumplió un año que llegué a Sudamérica, que me van asaltando los recuerdos de lo que fue mi viaje en 2009. De repente, en el auto, veo la ruta que se alarga hasta el horizonte y evoco las muchísimas veces que grabé una imagen muy similar en el piso de arriba de algún autocar de camino al siguiente destino. Podía ser Bariloche, podía ser de vuelta Buenos Aires, podía ser Tupiza, o podía ser Lima, entre muchos otros.

Paseando por alguna playa del este de Uruguay me dejo sorprender gratamente por un cortocircuito en mis sentidos que a penas dura una fracción de segundo pero que me transporta por ese tiempo a alguna playa de la costa ecuatoriana, como en un flashback de película me parece que perfectamente podría estar en Salinas con mi familia, podría levantar la vista del piso formado por carcasas de conchas y ver a mi primo Kevin que viene a darme un abrazo, a disfrutar de sus últimos momentos de exclusividad con su prima Nuria.

Ando en la moto con Mariano, que me lleva a conocer los barrios humildes de Montevideo (pues como dijo la abuela de José, en Lima, no hay que limitarse a conocer sólo lo lindo), y me sorprende (y es posible que a la vez también me reconforte) ver lo mucho que se parecen todas esas zonas poco favorecidas tanto acá como al otro lado del charco.

A medida que recorremos los barrios recupero sensaciones: de Guayaquil (muchas), de aquel barrio “bohemio” en Lima que me mostraron José y su hermana, de “él barrio”, mi barrio, en Barcelona, etc.


De salud: acatarrada, se vino el frio.

De ánimo: sensorial.


Familia, os quiero y os extraño mucho.

1 comentari:

  1. es bonito recordar, porque uno siente lo que ha vivido,y vive todo lo que ha sentido.Te queremos mucho y te recordamos muchisimo,no tardes en regresar que estamos esperandote.Cuidate mucho.recibe muchos besos.

    ResponElimina