Montevideo, 2,40 a.m..
Como ya me ocurrió en marzo al instalarme por 4 semanas en Buenos Aires, me encuentro con que no tengo novedades viajeras para explicar. Llevo ya dos meses y medio más o menos establecida en Montevideo. Teniendo en cuenta mi ritmo nómada de este año se podría decir que por fin me he quedado quieta en un mismo sitio, aunque desde julio haya vivido con Laura unos días, en la casita iglú unas semanas, haya vuelto a viajar por un par de semanas también y ahora esté viviendo en un hostel.
En septiembre empecé a trabajar y vivir en el Palermo ArtHostel de Montevideo. Es un albergue muy lindo en un barrio no tan lindo aunque muy cerca de algunas ubicaciones interesantes, Estamos a unas pocas cuadras del Parque Rodó y de la Rambla. A unas pocas más del parque de diversiones y a unas cuantas más de la Ciudad Vieja, que es algo así como el mismo meollo de lo más céntrico y turístico.
Aunque vivo en el hostel realmente hago poca vida en él. No me gusta pensar que vivo en el lugar de trabajo, aunque lo pase bien aquí y los estudiantes y los mosquitos del tamaño de pequeños aeroplanos que también viven acá son buena gente intento pasar parte de la semana fuera.
Para empezar los fines de semana me llevo el petate a casa de Diego, y de ahí planeamos qué hacer. Este finde estuvimos en Villa Bruji echando una manita a Laura con el pasto. No fue mucho, la verdad, si la intención fuera lo que contara no habría quedado medio terreno por cortar...pero yo al menos lo pasé bien. Fue la excusa perfecta (aunque en realidad me sobran excusas, buenas y malas, para pasar un rato con mi reina mora Laura) para cenar pizza, comer chocolate, tomar vino, hacer crepes con dulce de leche y marranadas varias con la comida y combinaciones de sabores pocas veces vistas anteriormente. Aprendí a cortar césped, cada día estoy más cerca de ser una buena chicarrona del norte (en este caso más bien del sur) y aprendí que los cánidos en ocasiones sufren de insomnio.
Por otro lado me he apuntado a un curso de “Stand Up comedy”, esto es, cómo hacer y representar monólogos de humor, impartido por Alejandro Angelini. De momento sólo he tenido una clase y aunque lo he pasado muy bien y realmente es interesante ya me he preguntado varias veces quién narices me ha mandado meterme en ese “fregao”. Ya veremos cómo sale...
Por lo pronto esto es todo, cambio y corto.
De salud: ¼ acatarrada, ¼ alergicoprimavérica, ½ bien de bien. De ánimo: rebien.