dimecres, 24 de juny del 2009

Semana VII (atrasada y resumida) y entramos en Baires Episode III.

Consecuencia de ir atrasando las pocas pseudo-obligaciones es que se me acumulen los blogs y tenga que hacer un resumen de las últimas semanas con todo el dolor de mi alma (más o menos) porque no me gusta dejar de dedicar todo el tiempo que se merece cada bonita experiencia que vivo semana a semana.


En la semana sexta y parte de la séptima me instalé en casa de mis tíos Cristóbal y Yolanda. Lo pasé muy bien allá con ellos, con mi primo Kevin y no tan bien con pequeño león “Wisi” xD.

Julie organizó una súper cena francesa con productos que le había mandado su familia y que quiso compartir con todos nosotros en la casa de Jana, que muy amablemente (demasiado!) y junto a su mamá nos abrió las puertas de su hogar, su cocina, su terraza, en fin, que se la invadimos los CS de Guayaquil a ritmo de salsa y cumbia, y más tarde a grito pelao con el karaoke, mientras otros daban un toque circense al ambiente con demostraciones de piro-malabarismos.


El martes hicimos cena y farra de despedida, parece ser que estamos en estación de partidas y despedidas, sobra decir que lo pasé en grande, para muestra las fotos.


El miércoles aprovechando el cumpleaños de mi abuelito me terminé de despedir de mi familia. Esta vez la emoción fue mucho más sosegada que la última. La experiencia de saber que por muy difícil que parezca cuando uno menos se lo espera puede encontrarse de repente preparando de nuevo una visita a Ecuador me ayudó mucho a tomármelo de una forma más alegre, feliz de poder estar ahí de nuevo, aunque fuera diciendo “Hasta luego”, pero ahí.


El viernes amanecí en Buenos Aires. Y...¿me atreveré a decirlo? ¡Me sentí feliz de estar aquí de nuevo! Dicen que hace frio, la gente anda por la calle con abrigos dignos de una estación de esquí quejándose de que lo que mata es la humedad. Pero yo me siento bien, el Sol no ha dejado de salir ni una mañana desde que estoy aquí, entra por la ventana y me calienta los bracitos mientras tomo un matecito, escucho funk y escribo en mi laptop.

Me he reencontrado con amigos, con mi querido Juan Pablo “Tano” (rey!), con mi también querido Edu, con mi irreemplazable Lautaro, con mi adorada niña Sonia (la sorpresa de la semana!!!), y aún estamos en ronda de contactos.


Para sorpresa mia me entero de que este viernes Xoel López toca, de nuevo, en Buenos Aires, y yo ya no sé si terminar de encomendarme a las estrellas, al destino, o a lo que sea, me siento feliz de que todavía haya cosas que me dejen con la boca (felizmente) abierta.


Ahora suena musiqueta brasilera de fondo, vamos vamos que me pilla el toro y hoy cocino para Sonia (pobre! No sabe a lo que se expone).


De ánimo: “Ningú ho ha demanat però fa un gran dia!”. De salud: pues a ratos acatarrada, a ratos no.


Nuri.

dissabte, 13 de juny del 2009

Semana VI

Copioso último desayuno con Lirón, en el mejor hostel en el que he estado hasta el momento. Hostel Galápagos, en Quito.


Las más lindas de la noche.



Guayaquil, 11 de junio de 2009.

Semana VI

Burf!!! Llevo tal desfase con el blog, las semanas, etc. que ya se me juntan y no sé por dónde me quedé ni por dónde continuar.
Los días en Cuenca pasaron, simplemente, entre un amago de catarro, nubes, buen cine casero y mucho sueño, que ya me hacía falta.

A mi regreso me tocó armar la mochila de nuevo para el sábado partir corriendito para Montañita, por fin, con amig@s y algunas efímeras visitas de CS, a celebrar la enésima despedida de Xofre. Por mi parte, y tengo que reconocerlo, cualquier excusa era válida con tal de quitarme la espinita de saber que Montañita existía, estaba a tan sólo 3 horas en carro, y yo aún no la había estrenado (¡y eso no puede ser!). Cerveza barata, reggetón y arena muy pegajosa fueron los ingredientes principales en una noche en que lo pasé en grande, de nuevo, gracias a tod@s los que vinisteis e hicisteis que lo pasara tan bien. El domingo amanecimos bastante bien, porque en realidad dormimos bastante (será que nos hacemos mayores) y después de tomar unos cuantos jugos y batidos deliciosos (no se por qué la comida preparada en un carrito por un señor de apariencia nada higiénica es la que siempre sabe mejor) paseamos por esa playa rebonita, para decirle, algunos de nosotros, el último “hasta luego”.

Por causas ajenas a la organización mi viaje por la costa ecuatoriana hacia Esmeraldas se canceló y como a mi no se me cae la casa encima el lunes por la noche salí lista para Quito a reunirme con mi amiga Lirón. Apenas visitamos y paseamos más allá de cuatro cuadras del hostel, pero no nos hacía falta, lo que ambas necesitábamos era hablar con una amiga, aunque fuera en inglés. Así, en buena compañía (como casi siempre) y en un ambientazo pre-eliminatorias del mundial 2010 entramos en la semana VII, penúltima de mi estadía en la mitad del mundo. Vaya, ahora se me ocurre un juego de palabras (súper original) con la semana IV y el país que me está acogiendo...en fin.

De ánimo: la ansiedad me come por dentro, o mejor dicho, me lo como tooooodo. De salud: reteniendo líquidos.

En el próximo capítulo: Ecuador ganó 2-0 a Argentina en Quito (esto sí es más probable que algunos no lo sepan), me cambio de casa, y mañana tenemos mega cena francesa por cortesía de Julie en plena jornada de ley seca previa a las elecciones del próximo domingo.

dijous, 4 de juny del 2009

Semana V





Semana V

Cuenca, 4 de junio de 2009.

La semana V no podía haber empezado mejor, y es que cuando la morriña amenaza y la tierra llama todos nos volvemos de repente de un patriótico inusual. El miércoles el Barça ganó su tercera Champions y obviamente no me podía perder tal evento. Aunque el partido aquí se emitía en abierto con la diferencia horaria en Ecuador era la hora de la siesta y no me quise arriesgar a que mi primito de 3 años se acordara de que necesitaba ver el dvd de Tico-Tico para dormir. Así que me fui para el mall de San Marino (let's go to the mall, today!) con mi paciente amiga Andrea. Estaba tan pero tan petado aquello que no nos dejaron entrar en ningún garito a ver el partido sin haber hecho reserva y tuvimos que verlo a través de la puerta de cristal del Friday's, de pie, pero rodeadas de muy buen ambiente, no fuimos las única que nos quedamos sin acceso al palco. Después me fui a encontrar con mis amigas israelitas que estaban de paso por Guayaquil y de nuevo despedirme de ellas, ya sí que definitivamente, poco a poco se van volviendo a su casa y cada vez es más difícil pensar en que me las pueda volver a cruzar en la carretera.

El sábado por la mañana me fui con el grupo de CS de Guayaquil (gracias por todo, ¡sois l@s mejores!, sin vosotr@s estas semanas serían tan distintas...) a celebrar el Día de la Infancia en una escuela de una zona “difícil” con algunos niños. Me lo pasé en grande, a pesar de que quien me conoce sabe que no me entiendo muy bien con esos enanitos de cara sucia, me volví a sentir un poco niña, participé en algún juego, y me reí mucho. Suena a tópico pero he de reconocer que el abrazo de esos niños, sus agradecimientos y sus besos, al final de todo, hicieron que algo dentro de mi pecho se moviera para no volver jamás a su lugar original. Fue una gran experiencia.

Después me regresé corriendo para Guayaquil porque tenía que tomar el bus de la noche con destino a Tena, en el oriente, para el lunes unirme a una excursión de 4 días por la selva. Sin embargo la naturaleza quiso que el domingo por la tarde estuviera de vuelta en la ciudad debido a la imposibilidad de atravesar algunos tramos de la carretera que había desaparecido por los deslizamientos de agua y rocas de la montaña. Después de dormir y descansar (el viajecito me había dejado molida, los años no pasan en balde) me vine para Cuenca de nuevo, qué mejor ciudad para reponerse. Iglesias y edificios coloniales, montañas, buen clima, buenos locales, La Barraca, y mi amigo Diego.

De ánimo: la vida es como una caja de bombones. De salud: esquivando la gripe.