Santa Fe
Desentierro del diablo en Salta
El miércoles llegué a Santa Fé a casa de mi amigo Adri desde Salta, después de 18 horas de viaje en omnibus, bastante desorientada y somnolienta, como viene siendo costumbre en mi. Adri vive en una casita moníiiiiiisima a unos 20 minutos de Santa Fe, rodeada de vegetación y paz, mucha paz...hasta que llega la noche y los perros del vecindario medio enloquecen y ladran al vacío. Afortunadamente esta casita ejerce una particular influencia sedante en sus visitantes y no suele haber el menor problema en conciliar el sueño a casi cuaquier hora del día. Mañana nos vamos para Rosario, la ciudad del Che, dicen que es mucho mejor que Buenos Aires, cosa que no veo difícil. Estaré allí hasta el martes que me voy al reencuentro con la gran capital, mi Xoel, y, si alcanzo a celebrar mi cumple allá tambien, con mis amig@s de arreu de Argentina y parte del extranjero.
Adjunto algunas fotillos de Tucuman, Tafí del Valle y Salta (todo norte de Argentina). Allí estuve con Miquel, el esquivo chico tarraconí con quien por fin me pude encontrar en Tucuman y con quien pasé unos días muy cachondos intentando hablar en catalán, tremenda charnega estoy hecha! Miquel y Helena! Ya os echo de menos locuelos! Mucha suerte por esos mundos de Dios bolivianos, nos vemos pronto, si no por acá en la fiesta del reencuentro en casa de Miquel xD Un besote muy muy muy gordo.
A parte de todo esto, ayer me enteré de que mi Jipi murió hace unos días, pobrete, de puro viejito. Estuvo acompañado hasta el último momento de mi/su familia y no sufrió más de lo propio (es difícil poder decir que otro ser ha sufrido o no en su tránsito hacia el cielo de los perros). Yo estoy bien, es algo para lo que estaba preparada y aunque parezca absurdo hace ya un par de semanas que de alguna manera lo sentí y lo asimilé. No soy muy religiosa, o de momento no lo estoy para hablar de este tema, y aunque mucha gente no comprenda lo que significa para mi la pérdida del Jipi (entiendo que sea duro de entender que a un animalito se le pueda considerar uno más de la familia) me gustaría que aquellos para quienes mi Jipi fue algo más que un chucho cualquiera le enviéis, donde quiera que esté ahora su almita, un chorrito de vuestra buena energia y mejores deseos. No os pongáis tristes, tuvo una larga buena vida, y desde alguna estrellita nos sigue observando y menea la colita con su estilo "ventilador" cada vez que alguno nos acordamos de él.
Mi Jipi, siempre te querré y sentiré que sigues a mi lado, tu llamita nunca se apagará.
Os quiero y echo de menos. De ánimo estoy bien y de salud tambien.

