dijous, 22 d’abril del 2010

¿Y dices que mañana será otro día?


Montevideo, 21 de abril de 2010.

Me quito el día de encima. Un día que debía haber sido un buen día, por celebrar que tengo cédula de identidad uruguaya (ya somos casi 6 millones) y que además de regularizar mi situación ahora puedo comprar pasajes de Buquebus a precio charruo (¡lo mejor de tener la cédula!). No ha sido un mal día, de hecho fue considerablemente mejor que el de ayer, pero el cansancio y la disconformidad pisciana me hacen terminar por convertirlo en una persecución mental conmigo misma. Y decido quitármelo de encima de la mejor manera que sé: con una larga y muy caliente ducha. El chorro de agua empieza a bajar por mi cabeza y mi nuca y gracias al calor se empiezan a aflojar los músculos de mis omóplatos. Mi cerebro también se empieza a relajar y empieza a soltar tensión en forma de discusión imaginaria: le peleo, tengo la respuesta perfecta para dejarle con la boca cerrada y la digo, gano, ¡si en la vida real fuera tan fácil!, no...no quiero ser así en la vida real, no me gusta discutir, por eso lo dejo para mi imaginación. Me enjabono. ¿Estoy más gorda?, ¿más gorda que cuándo?, ¿o estoy más flaca? Otra vez me olvidé la esponja exfoliante en la habitación. Hace tiempo que tengo el pelo más áspero, será cuestión de vitaminas, no... será el agua de Montevideo, seguro que tiene algo, por eso todo el mundo acá usa crema, ahora yo uso crema. ¡Qué enchastre!, estoy inundando el baño, si la mampara fuera sólo un palmo más larga...Hay mosquitos en el techo. El baño está lleno de vapor. Parece Londres. ¿Será verdad que hay tanta niebla en Londres? No recuerdo haber visto niebla cuando yo estuve. Me acuerdo del 11-M, de Picadilly Square, We will rock you y Brian May, nos llovieron trocitos de hielo, ¡qué bien lo pasé! Fue la primera vez que salí de España, Andorra no cuenta. Ha bajado la presión del agua. Será que se está llenando la lavadora. ¡La lavadora! La pusé yo. Que no se me olvide tender la ropa cuando termine. ¡Uhm! Me quedaría aquí toda la noche. Hay que cortar. Qué rico fue. Vamos a ver tele. ¿Por qué pienso en plural si estoy sola? Ay… Como dijo Scarlett O'Hara: mañana será otro día.


De salud: dentro de los párametros habituales.

De ánimo: también.


Nuri.

dilluns, 5 d’abril del 2010

De sensaciones.

Montevideo, 3 de abril de 2010.


Hace un tiempo, básicamente desde que se cumplió un año que llegué a Sudamérica, que me van asaltando los recuerdos de lo que fue mi viaje en 2009. De repente, en el auto, veo la ruta que se alarga hasta el horizonte y evoco las muchísimas veces que grabé una imagen muy similar en el piso de arriba de algún autocar de camino al siguiente destino. Podía ser Bariloche, podía ser de vuelta Buenos Aires, podía ser Tupiza, o podía ser Lima, entre muchos otros.

Paseando por alguna playa del este de Uruguay me dejo sorprender gratamente por un cortocircuito en mis sentidos que a penas dura una fracción de segundo pero que me transporta por ese tiempo a alguna playa de la costa ecuatoriana, como en un flashback de película me parece que perfectamente podría estar en Salinas con mi familia, podría levantar la vista del piso formado por carcasas de conchas y ver a mi primo Kevin que viene a darme un abrazo, a disfrutar de sus últimos momentos de exclusividad con su prima Nuria.

Ando en la moto con Mariano, que me lleva a conocer los barrios humildes de Montevideo (pues como dijo la abuela de José, en Lima, no hay que limitarse a conocer sólo lo lindo), y me sorprende (y es posible que a la vez también me reconforte) ver lo mucho que se parecen todas esas zonas poco favorecidas tanto acá como al otro lado del charco.

A medida que recorremos los barrios recupero sensaciones: de Guayaquil (muchas), de aquel barrio “bohemio” en Lima que me mostraron José y su hermana, de “él barrio”, mi barrio, en Barcelona, etc.


De salud: acatarrada, se vino el frio.

De ánimo: sensorial.


Familia, os quiero y os extraño mucho.