Montevideo, 28 de febrero de 2010.
“Uruguay no es zona de huracanes, ni de terremotos, ni de tsunamis, ni de tiburones, es más, por no tener no tiene ni petróleo, como mucho hace mucho viento algunos días al año, eso es todo.” Eso fue lo que le dije a mi hermanita por teléfono, tranquilizando a mi familia después de que mi mamá les alertara de que “por acá” había habido un terremoto muy fuerte.
Para un día que decido dejar de cargar con mi celu “español” y precisamente es el único día que alguien me llama y me envía un mensaje a él, y encima es un mensaje de preocupación urgente : “Nu estas bien? La mama dice que ha habido un terremoto. Lo notaste?”. Y ante la falta de respuesta un e-mail que cierra así: “Da señales de vida!!!”. Lo que son las cosas... Después de hablar un rato con papi y con Cris, de tratar de hacer un poco de demagogia fácil y moral políticamente correcta - ¡fa! Para que te des cuenta lo que son las cosas, ¿no?, un terremoto de menos intensidad barre un país entero, y éste que ha sido tan fuerte, como ha sido en un país desarrollado “sólo” se cobra unos 50 muertos (a esa hora del sábado era la cifra provisional).- me despido con muchos besos y muchos “tequieros” y con una agradable sensación de haber cumplido bien con mi cometido tranquilizador y ser buena hija.
Cuelgo el teléfono blanco de la recepción del hostel, blanco porque sí, simplemente es el teléfono que tenemos exclusivamente para las llamadas internacionales, no es que tengamos un teléfono blanco para las emergencias, a falta de uno rojo. Y entre risas le comento a Ceci lo que me resulta gracioso de la conversación (que a grandes rasgos viene a ser lo mismo que recién escribí). “Uruguay lo que tiene es mucha agua potable en el subsuelo, y cuando falte agua potable en el primer mundo vendrán a por la nuestra, y ahí sí nos vamos a cagar”. Frío y neutro. Tal cual fue el tono de voz utilizado, como suele hablar Ceci, como quien comenta cualquier trivialidad sobre la eventual meteorología local. Y sin levantar la mirada del cárdex rojo, el que contiene las fichas de los huéspedes del primer piso, Ceci continua pasando las hojas, seguramente buscando nada y con la cabeza en cualquier otro pensamiento.
Eso fue el sábado. Y yo, perseguida que soy (como me gusta y no me gusta reconocer), no dejo de escuchar esas palabras, esa sentencia, ese vaticinio dentro de mi cabeza en mis ratos de relajación mental. En ésos en los que aparentemente una no piensa en nada en particular pero termina haciéndose los más relevantes planteamientos, después de una larga e inexplicablemente personal asociación de ideas. Desde el sábado (¡gracias a ti Ceci!) siempre llego a la misma imagen: un ejército de militares de los Estados Unidos, todos ellos con la cara de Bush hijo (aunque ya no sea más presidente de los USA en mi subconsciente quedó grabado como el símbolo de las guerras, cada uno tiene sus traumas) en representación de las grandes potencias económicas mundiales invade Uruguay, arrasa sus campos verdes, que de la noche a la mañana se convierten en paisajes áridos más típicos de oriente medio, y nos convertimos todos en sedientos esclavos de un nuevo gobierno bajo el reclamo de un reparto justo de los recursos del planeta.
¿Qué tendrá esto de paranoia y de probable? Espero que mucho y poco respectivamente. Espero que tenga mucho de loca de mierda y de película moralista realizada mano a mano entre James Cameron y Michael Moore. Espero que tenga mucho de mi mente sensible y fácilmente influenciable. Espero que tenga mucho de humor uruguayo.
De ánimo: bien. De salud: algo resfriada.
Papi, mami, Cris, os quiero.