divendres, 18 de juny del 2010

Real life.


Montevideo, 18 de junio de 2010.


Cuando me parece que todo marcha sobre ruedas me olvido fácilmente de los malos momentos pasados, los guardo en el cajón de los miedos, en algún rincón de mi cabeza oscuro y silencioso fácil de ignorar. No es broma que una se acostumbra pronto a lo bueno, y me empeño en volver a creer que puede ser que los cuentos de princesas se dén en la vida real tal y como nos los enseñaron de pequeñitas. No hay que rascar mucho en mi fachada para descrubrir que aún tengo mucho de una inocencia recurrente, unas ganas de seguir creyendo en “Ana”, que salen a flote cada vez que paso un tiempo de vacas gordas en los aspectos importantes de la vida. Mi pesimismo es funcional, no es un estilo ni una filosofía, es una herramienta de protección. Lo uso sólo cuando quiero proteger a mi Nuri pura y creyente de posibles fracasos, malas noticias, de la posibilidad de alguna contrariedad. Pero cuando esta Nuri sale a flote también se vuelve egoista y débil. Y cuando algo no sale como debía ser en su mundo de nubes de azúcar se viene abajo. Le parece que se termina el mundo, que nada sale bien. Se compadece por estar sola, lejos de su familia, por no tener un trabajo y una casa, y ni si quiera quiere escuchar los problemas ajenos que comparados con los suyos no son nada. Aquellas malas experiencias que guardó en un cajón salen a la superficie para atemorizarla. Se repite llorando que nada cambió, que todo sigue igual. Y encontes, la otra Nuri, ésta que escribe, se enoja, la agarra y la manda al rincón de pensar, porque así no es como debe comportarse. Ella sabe que está mintiendo. Que las cosas no son así, y se avergüenza de las cosas que ha tenido que escuchar de la Nuri débil. No puede tolerar más esa sarta de despropósitos, no la puede dejar salir así a la calle. Nuri no está sola, está con la gente que ella ha elegido y nunca se han movido de ahí. En los buenos momentos y en los malos nunca nadie la ha juzgado. Sólo se juzga ella. No es verdad que Nuri no tenga trabajo, por el contrario tiene muchas e importantes cosas que hacer cada día. Sin embargo se ha estado dejando llevar por la autocompasión y la pereza, tendida en el sofá y viendo la tele de pago de alguién que le ha dado su casa, pero que no la hace sentir “como en casa”, si no que la hace sentir como una reina. Así que tampoco es cierto eso de que “no tiene casa”. Luego, sus supuestos grandes problemas ya no lo son. Así pues, Nuri debe dejar de gastar el tiempo viendo los problemas de Kim Kardashian, de Kendra y de Kimora, e invertirlo en estar con sus verdader@s (y reales) amig@s. Aquéll@s que, si bien no tienen tanto glamour, sí la eligen para compartir su escaso tiempo libre, para escucharla, para entretenerla, y cuando se calla, para hacerle confidente de sus preocupaciones e ilusiones. Porque ésta sí es la vida real.


Nuri.


De ánimo: mejor que ayer.

De salud: bien, bien.


dijous, 22 d’abril del 2010

¿Y dices que mañana será otro día?


Montevideo, 21 de abril de 2010.

Me quito el día de encima. Un día que debía haber sido un buen día, por celebrar que tengo cédula de identidad uruguaya (ya somos casi 6 millones) y que además de regularizar mi situación ahora puedo comprar pasajes de Buquebus a precio charruo (¡lo mejor de tener la cédula!). No ha sido un mal día, de hecho fue considerablemente mejor que el de ayer, pero el cansancio y la disconformidad pisciana me hacen terminar por convertirlo en una persecución mental conmigo misma. Y decido quitármelo de encima de la mejor manera que sé: con una larga y muy caliente ducha. El chorro de agua empieza a bajar por mi cabeza y mi nuca y gracias al calor se empiezan a aflojar los músculos de mis omóplatos. Mi cerebro también se empieza a relajar y empieza a soltar tensión en forma de discusión imaginaria: le peleo, tengo la respuesta perfecta para dejarle con la boca cerrada y la digo, gano, ¡si en la vida real fuera tan fácil!, no...no quiero ser así en la vida real, no me gusta discutir, por eso lo dejo para mi imaginación. Me enjabono. ¿Estoy más gorda?, ¿más gorda que cuándo?, ¿o estoy más flaca? Otra vez me olvidé la esponja exfoliante en la habitación. Hace tiempo que tengo el pelo más áspero, será cuestión de vitaminas, no... será el agua de Montevideo, seguro que tiene algo, por eso todo el mundo acá usa crema, ahora yo uso crema. ¡Qué enchastre!, estoy inundando el baño, si la mampara fuera sólo un palmo más larga...Hay mosquitos en el techo. El baño está lleno de vapor. Parece Londres. ¿Será verdad que hay tanta niebla en Londres? No recuerdo haber visto niebla cuando yo estuve. Me acuerdo del 11-M, de Picadilly Square, We will rock you y Brian May, nos llovieron trocitos de hielo, ¡qué bien lo pasé! Fue la primera vez que salí de España, Andorra no cuenta. Ha bajado la presión del agua. Será que se está llenando la lavadora. ¡La lavadora! La pusé yo. Que no se me olvide tender la ropa cuando termine. ¡Uhm! Me quedaría aquí toda la noche. Hay que cortar. Qué rico fue. Vamos a ver tele. ¿Por qué pienso en plural si estoy sola? Ay… Como dijo Scarlett O'Hara: mañana será otro día.


De salud: dentro de los párametros habituales.

De ánimo: también.


Nuri.

dilluns, 5 d’abril del 2010

De sensaciones.

Montevideo, 3 de abril de 2010.


Hace un tiempo, básicamente desde que se cumplió un año que llegué a Sudamérica, que me van asaltando los recuerdos de lo que fue mi viaje en 2009. De repente, en el auto, veo la ruta que se alarga hasta el horizonte y evoco las muchísimas veces que grabé una imagen muy similar en el piso de arriba de algún autocar de camino al siguiente destino. Podía ser Bariloche, podía ser de vuelta Buenos Aires, podía ser Tupiza, o podía ser Lima, entre muchos otros.

Paseando por alguna playa del este de Uruguay me dejo sorprender gratamente por un cortocircuito en mis sentidos que a penas dura una fracción de segundo pero que me transporta por ese tiempo a alguna playa de la costa ecuatoriana, como en un flashback de película me parece que perfectamente podría estar en Salinas con mi familia, podría levantar la vista del piso formado por carcasas de conchas y ver a mi primo Kevin que viene a darme un abrazo, a disfrutar de sus últimos momentos de exclusividad con su prima Nuria.

Ando en la moto con Mariano, que me lleva a conocer los barrios humildes de Montevideo (pues como dijo la abuela de José, en Lima, no hay que limitarse a conocer sólo lo lindo), y me sorprende (y es posible que a la vez también me reconforte) ver lo mucho que se parecen todas esas zonas poco favorecidas tanto acá como al otro lado del charco.

A medida que recorremos los barrios recupero sensaciones: de Guayaquil (muchas), de aquel barrio “bohemio” en Lima que me mostraron José y su hermana, de “él barrio”, mi barrio, en Barcelona, etc.


De salud: acatarrada, se vino el frio.

De ánimo: sensorial.


Familia, os quiero y os extraño mucho.

diumenge, 28 de febrer del 2010

Es lo que tiene.

Montevideo, 28 de febrero de 2010.


“Uruguay no es zona de huracanes, ni de terremotos, ni de tsunamis, ni de tiburones, es más, por no tener no tiene ni petróleo, como mucho hace mucho viento algunos días al año, eso es todo.” Eso fue lo que le dije a mi hermanita por teléfono, tranquilizando a mi familia después de que mi mamá les alertara de que “por acá” había habido un terremoto muy fuerte.

Para un día que decido dejar de cargar con mi celu “español” y precisamente es el único día que alguien me llama y me envía un mensaje a él, y encima es un mensaje de preocupación urgente : “Nu estas bien? La mama dice que ha habido un terremoto. Lo notaste?”. Y ante la falta de respuesta un e-mail que cierra así: “Da señales de vida!!!”. Lo que son las cosas... Después de hablar un rato con papi y con Cris, de tratar de hacer un poco de demagogia fácil y moral políticamente correcta - ¡fa! Para que te des cuenta lo que son las cosas, ¿no?, un terremoto de menos intensidad barre un país entero, y éste que ha sido tan fuerte, como ha sido en un país desarrollado “sólo” se cobra unos 50 muertos (a esa hora del sábado era la cifra provisional).- me despido con muchos besos y muchos “tequieros” y con una agradable sensación de haber cumplido bien con mi cometido tranquilizador y ser buena hija.

Cuelgo el teléfono blanco de la recepción del hostel, blanco porque sí, simplemente es el teléfono que tenemos exclusivamente para las llamadas internacionales, no es que tengamos un teléfono blanco para las emergencias, a falta de uno rojo. Y entre risas le comento a Ceci lo que me resulta gracioso de la conversación (que a grandes rasgos viene a ser lo mismo que recién escribí). “Uruguay lo que tiene es mucha agua potable en el subsuelo, y cuando falte agua potable en el primer mundo vendrán a por la nuestra, y ahí sí nos vamos a cagar”. Frío y neutro. Tal cual fue el tono de voz utilizado, como suele hablar Ceci, como quien comenta cualquier trivialidad sobre la eventual meteorología local. Y sin levantar la mirada del cárdex rojo, el que contiene las fichas de los huéspedes del primer piso, Ceci continua pasando las hojas, seguramente buscando nada y con la cabeza en cualquier otro pensamiento.

Eso fue el sábado. Y yo, perseguida que soy (como me gusta y no me gusta reconocer), no dejo de escuchar esas palabras, esa sentencia, ese vaticinio dentro de mi cabeza en mis ratos de relajación mental. En ésos en los que aparentemente una no piensa en nada en particular pero termina haciéndose los más relevantes planteamientos, después de una larga e inexplicablemente personal asociación de ideas. Desde el sábado (¡gracias a ti Ceci!) siempre llego a la misma imagen: un ejército de militares de los Estados Unidos, todos ellos con la cara de Bush hijo (aunque ya no sea más presidente de los USA en mi subconsciente quedó grabado como el símbolo de las guerras, cada uno tiene sus traumas) en representación de las grandes potencias económicas mundiales invade Uruguay, arrasa sus campos verdes, que de la noche a la mañana se convierten en paisajes áridos más típicos de oriente medio, y nos convertimos todos en sedientos esclavos de un nuevo gobierno bajo el reclamo de un reparto justo de los recursos del planeta.

¿Qué tendrá esto de paranoia y de probable? Espero que mucho y poco respectivamente. Espero que tenga mucho de loca de mierda y de película moralista realizada mano a mano entre James Cameron y Michael Moore. Espero que tenga mucho de mi mente sensible y fácilmente influenciable. Espero que tenga mucho de humor uruguayo.

De ánimo: bien. De salud: algo resfriada.

Papi, mami, Cris, os quiero.

dimarts, 2 de febrer del 2010

La "hasta luegada" se me pasó de larga.

Montevideo, 2 de febrero de 2010.


Hace algo más de un año que escribí mi primer texto en cenizadefenix.blogspot.com. Recuerdo que mucha gente me decía “Ese viaje te cambia va a cambiar la vida”, y que yo pensaba, recelosa, “no me jodas, no quiero que me cambie la vida, yo quiero volver en 6 meses y seguir con MI vida”.


Bueno, a estas alturas si hay dos cosas que me han quedado claras es que a menudo una mayoría de personas no puede estar equivocada y que MI vida a veces lo es y otras veces soy yo quien le pertenece a ella. Dicho de una forma romántica “soy un juguete del destino”. Y el destino quiso (y yo también lo quise, no le vamos a dar todo el mérito a él) que a fecha de hoy esté en Montevideo. Felizmente en Montevideo.


Dos personas uruguayas conocí antes de mi viaje: Sebas, compañero de mi anterior curro, “mozo de almacén” y percusionista de vocación con quien a penas crucé un par de conversaciones en medio año, y Martin, profesor de fotografia cuya influencia fue tan relevante en mi vida como lo pudo ser la de Sebas.


Así que probablemente no le deba mi curiosidad por conocer este país a ningún contacto previo.


Sin embargo algo había y sigue habiendo que me atrae y me hace sentir bien.

Se me ocurren varios intentos de justificaciones, superficiales e improvisadas, para explicar a la opinión ajena el por qué de mi decisión de quedarme acá, como vengo diciendo, de forma indefinida. No obstante, aprecio demasiado mi tiempo y respeto el de los demás como para perderlo en racionalizaciones devaluadas por falta de sinceridad.


El motivo por el que hoy elijo Montevideo es bien simple, y es que me hace sentir bien y feliz (sí, felicidad, a ratos, pero por qué no reconocerla cuando se tiene).


De salud: bien.


De ánimo: bien.


Mami, papi, Cris, os quiero.