Solymar, 26 de agosto de 2009.
17h, 20º, mate, una mesa de lata y Radio 0. Momento “esto es vida”.*
Y el iglú que ya no es más iglú se derritió porque Carol me trajo un cachito de Barcelona, de su verano y su sonrisa.
A fuerza de carcajadas y mucho cariño me puedo despedir de esta casita que ha visto tantas cosas en muy poco tiempo y que ya me conoce como sólo pocas personas pueden decirlo. Si las paredes hablaran (porque de lo que no hay duda es de que desde luego por lo menos sí escuchan) las de ésta podrían tener su propio blog.
Por el periodo que me corresponde puedo dar fe de que hablaría de los intentos de una gallega cabezona por calentar el que ha sido el peor invierno uruguayo en años a base de garrafas de gas y que finalmente y como suele suceder en la vida, de casualidad, se dio cuenta de que a estas cuatro paredes lo que las calienta de verdad es, como dice el eslogan de 3 Cruces, un buen abrazo (detrás de otro), un buen beso (detrás de otro también), una buena conversación entre amig@s (la clasificación de buena es absolutamente subjetiva), una larga sesión de risas animadas por un buen vino (aquí la calidad del vino se mide en función a la cantidad de risas), un mate, un buen asado (tanto en calidad como en cantidad), etc.
No podría hablar de los diez días que estuve boludeando de nuevo por Argentina con Carol, pero sí de las anécdotas que nos trajimos y no nos cansamos de repetir hasta casi llorar de la risa. Podría explicar que se imagina que estuvimos en lugares relindos por lo que se puede intuir en las fotos aunque no comprenda del todo por qué nos empeñamos en fotografiarnos con los perros vagabundos en lugar de con los monumentos.
Contaría que le sienta bien el humor ibérico (y eso que no ha probado el jamón), que se extraña de que el mundo pueda parecer tan grande en ocasiones y sin embargo y de imprevisto arrejuntar unas cuantas fronteras alrededor de una mesa y cuatro manteles individuales.
Haría chistes sobre lo únicos que nos gusta sentirnos y lo iguales que ella nos ve.
Explicaría que a ésta última inquilina la han venido a visitar bien poco, pero que las visitas de siempre están muy guapas, y, por otro lado, siente curiosidad por saber cómo será su próxim@ huésped, pues algo ha oído en esas reuniones...y ahora que se viene el buen tiempo no está acostumbrada a quedarse vacía, eso es algo que no le apetece nada.
Reconocería que siente un poquito de celos (de los sanos y lógicos) del PalermoArtHostel que se convertirá en mi nuevo y provisional hogar a partir de septiembre, aunque desea fuertemente que me adapte con éxito y lo disfrute casi tanto como disfruté de ella. Y espera que diosa provea que la pueda volver a visitar, aunque sabe que si la ocasión pinta para esta gallega despegada pasaré el verano (el del hemisferio sur) en algún hostel del este y sólo regresaré para tomar un vuelo hacia algún país del que no tenga sello en mi pasaporte (España también cuenta, porque de hecho no tengo sello).
Y ahora que lo pienso, la muy jodida me haría la competencia con su blog, entre ella y La Media Kármika tendrían historias para llenar un libro (de auto-ayuda), secretos para chantajear y chismorreos para difundir...uh, qué mal rollo! Menos mal que por suerte las paredes (quitando las de Vélmez) no hablan...
De ánimo: bien con toques de nostalgia. De salud: bien con toques de nostalgia.
*Copyrigth Carol & Nuri, Uruguay 2009.